La ética empresarial como objetivo

0
882
éticaempresarial- objetivo fedesma

La palabra ética y su significado han llenado páginas y discursos a lo largo de los siglos. Desde los albores de la filosofía, allá por el siglo vi antes de Cristo, con las primeras ensoñaciones de Tales de Mileto, hasta nuestros días, pasando por las distintas escuelas filosóficas y los grandes nombres que las protagonizaron, la ética, vinculada a la moral, ha sido y es uno de los grandes conceptos en los que la humanidad se ha venido debatiendo. Aunque básicamente relacionada con los principios y los valores individuales, la ética, como concepto moral, no puede estar alejada de las inquietudes colectivas y de ahí la importancia que las sociedades conceden, a los comportamientos éticos de quienes representan los grandes intereses colectivos, políticos, económicos, sociales, para los que su aplicación estricta es una exigencia cada vez más intensa.

Desde hace más de medio siglo, como consecuencia de los grandes escándalos económicos, origen de fuertes crisis económicas, e el mundo capitalista y sus terminales mediáticas, así como en las grandes universidades de los Estados Unidos de Norteamérica y Europa, se ha venido impulsando el concepto de ética aplicada a las grandes organizaciones empresariales, con la implementación de teorías basadas en la introducción de los principios y los valores -las antiguas virtudes aristotélicas- en la gestión de la economía y sus grupos de interés.

Pese a la inicial oposición de algunos teóricos a generalizar principios que se reconocen como puramente individuales basados en «la ética en la empresa», se ha pasado a aceptar que lo importante es el desarrollo de «la ética de la empresa». De esta forma han nacido planteamientos que obligan a todos los componentes de las grandes corporaciones, a implicarse en la contribución activa y voluntaria de objetivos de mejora social, económica e incluso ambiental, con la finalidad de mejorar su situación competitiva y su mayor aceptación por la sociedad. Ello equivale a llevar a cabo una gestión transparente, que integre todos los intereses de la organización y mejore su imagen, no solo ante los propietarios o accionistas, sino especialmente ante los consumidores de sus productos y la propia sociedad. Las organizaciones colectivas de los empresarios o asociaciones empresariales, tan debilitadas en los últimos tiempos, si desean recuperar su anterior prestigio, deberán comenzar a adoptar una buena parte de los principios que las mejores organizaciones privadas llevan actualmente a cabo, introduciendo en sus órganos de gestión las normas y procedimientos que se recogen en la llamada Responsabilidad Social Organizativa (RSO), evitando así los sonados casos de ineficacia, corrupción y clientelismo conocidos y reprobados por la sociedad entera. Enrique Martínez Piqueras

No hay comentarios

Dejar respuesta


1 + = tres

Current ye@r *