NUEVOS TIEMPOS:NUEVAS PATRONALES

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Que la política ha cambiado, ya no es una novedad. Y ello ha venido influyendo sobre las organizaciones empresariales. En consecuencia, los gastados actores que se debaten en el ámbito sinuoso de la representación de los empresarios, hacen grandes esfuerzos por mantenerse en el escenario y por recuperar su escasa credibilidad, definitivamente perdida.
Tanto los apolillados gestores de la patronal CEIM, como los que en unos días aspiran a ocupar los sillones de la maltrecha Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Madrid, intentan hacernos creer que sus instituciones se han renovado – en la imagen y en el fondo – con la finalidad de adaptarse a los nuevos tiempos que prometen enormes exigencias a los empresarios de toda condición.
Y lo hacen como si no hubiera pasado nada. Como si la acumulación de errores, escándalos, incumplimientos y abusos varios no hubieran ocurrido ni se hubieran aireado suficientemente ante los medios de comunicación y los propios sufridos asociados. Los mismos que han llevado a nuestras organizaciones al mas bajo nivel de aceptación, los que (por acción unos u omisión consciente los otros) las han desprestigiado hasta extremos increibles, dicen no tener nada que ver con aquello, saneado sus cuentas y actuar ahora en defensa de los intereses de todos… y pelillos a la mar.
Pero no. Pese a los trucos de prestidigitación estatutaria de la patronal que han permitido mantener en su cúpula a quienes participaron en todo pero dicen no haberse enterado de nada, aquellos que se integraron alegremente en los órganos de Caja Madrid, aunque no tuvieran derecho a las tarjetas black, los que gestionaron ingentes fondos de supuesta formación para el pago de salarios de compromiso, los que negociaron los retornos de la Cámara de Comercio y su sometimiento a los poderes públicos sin discusión, son los mismos, o muy parecidos a los que ahora nos prometen la regeneración imposible.
Los mismos que aceptaron el reparto de papeles entre las instituciones de los empresarios, una vez descapitalizadas por las operaciones inmobiliarias que exigían las urgencias de los políticos, siguen aferrados a los sillones que les garantizan presencia y fotos a cambio de silencio cómplice, pero no han conseguido la legitimidad ni el prestigio de muchos de los que les precedieron.
Porque el mundo de la política ha cambiado y el nuevo tiempo anuncia nuevas necesidades. Los empresarios, escaldados por tanta mediocridad como la que hemos padecido en los últimos años, no vamos a confiar más que en unas patronales diferentes y si es posible, radicalmente separadas del mundo de la política que las ha venido ocupando y dirigiendo sin rubor, para acabar hundiéndolas en el desprestigio y la inanidad.
Necesitamos unas patronales distintas. Alejadas de definiciones institucionales, libres y transparentes. Compuestas por empresarios igualmente libres e independientes, sin miedo a discrepar con unas autoridades que exigen sometimiento a cambio de nada. Es urgente que recuperemos la fe en nuestras propias fuerzas y actuémos en consecuencia.
Y en cuanto a la Cámara de Comercio, que debió ser disuelta al comienzo de la democracia, como el resto de las variadas Cámaras inspiradas durante la dictadura y no lo fue, pese a las promesas del Sr. Rato de que las eliminaría cuando llegaran al poder, simplemente pedir que desaparezcan o bien se integren en las correspondientes Administraciones Públicas, porque su papel de entidades públicas con base privada obligatoria, no cuadra muy bien con una presencia decadente, que produce distorsiones y competencia desleal ante las organizaciones libres y legítimas de los empresarios.
En definitiva, un tiempo nuevo en política como el que estamos viviendo, exige unas nuevas e independientes organizaciones patronales, en beneficio de los propios empresarios, de la economía y del país mismo.
¿ Lo entenderán las nuevas fuerzas políticas que prometen el cambio ?. Pero sobre todo, ¿ Lo asumirán de una vez nuestros supuestos representantes institucionales ?.
Esas son las preguntas que nos deberemos responder nosotros mismos.

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